lunes, 9 de noviembre de 2009

Deforestacion en el Distrito Federal

El Distrito Federal pierde anualmente unas 240 hectáreas de bosques por la tala clandestina, los incendios forestales, los asentamientos irregulares y los cambios de uso de suelo, lo que representa un grave ecocidio que lacera el "pulmón" de la ciudad, alertó el diputado local Juan Manuel González Maltos. El legislador indicó que Tlalpan y Milpa Alta son las delegaciones políticas con índices más altos de delitos relacionados con la tala clandestina de árboles, las que abarcan la mayor proporción del suelo de conservación con 32 y 29 por ciento, en cada caso, del total de la reserva ecológica del Distrito Federal. Comentó en el país hay nueve zonas forestales consideradas como las más explotadas por los talamontes, entre las que se encuentran los bosques del sur del Distrito Federal en la serranía del Ajusco y San Miguel Topilejo, en la delegación Tlalpan. De igual forma, los parajes Malacatepec, Quepil, Las Pozas, Palo del Camarón, Perlillar, Pedregal de San Antonio, Llano Largo, La Chichilla, Las Calaveras, el Triangulito y el Márquez, entre otras. El diputado local del Partido de la Revolución Democrática (PRD) mencionó que la tala clandestina en esas zonas ha consumido una superficie de dos mil 659 hectáreas en los últimos tres meses. De ahí que se calcula una pérdida de área boscosa anual aproximada de cinco mil 200 árboles, lo que equivale a diez mil 400 metros cúbicos de madera de especies forestales. En cuanto a Milpa Alta, apuntó que esa región representa un recurso estratégico para el Distrito Federal por su alto valor ambiental al contener una amplia diversidad habitada por una importante cantidad de especies nativas tanto de animales como de vegetales y una gran extensión de zona boscosa que aporta servicios ambientales. Destacó que sin esos servicios ambientales como el oxígeno, la captación de agua, las barreras naturales, los escurrimientos superficiales, la captura de bióxido de carbono y la prevención de la erosión del suelo, "la ciudad de México simplemente no podría existir". Apuntó que no obstante a la extensión boscosa de Milpa alta, los propios pobladores han contribuido a deteriorar la naturaleza de su entorno, ya que para soportar las actividades de comercialización han tenido que recurrir a la explotación de la naturaleza. González Maltos subrayó que en los últimos años el uso de suelo ha crecido de manera indiscriminada por la excesiva tala de árboles en la zona. Es decir, la deforestación ha cambiado de vocación, del uso de suelo forestal a suelo agrícola, debido a la tala hormiga para abastecer de leña a los vendedores de barbacoa y otros productos. Anotó que la zona con mayor índice de tala clandestina son las cuatro zonas comunales principalmente en los pueblos de San Salvador Cuauhtenco, San Pablo Oztotepec, San Lorenzo Tlatoyucan y Santa Ana Tlacontenco. Por lo que hace al primer punto, resaltó que el bosque registra un saqueo indiscriminado, de recursos naturales, tales como piedra, tierra negra, hojarasca y tala clandestina.

Deforestacion

La deforestación es un proceso provocado generalmente por la acción humana, en la que se destruye la superficie forestal.[1] [2] Está directamente causada por la acción del hombre sobre la naturaleza, principalmente debido a las talas realizadas por la industria maderera, así como para la obtención de suelo para la agricultura. Historia La deforestación es un proceso antiguo, el cual se ha acrecentado en los últimos tres siglos, con un promedio de seis millones de hectáreas anuales. Esto se produjo principalmente en el Hemisferio Norte en los siglos XVIII y XIX, aunque en el siglo XX comenzó a realizarse en el Hemisferio Sur, principalmente en las selvas tropicales de la region. Antigüedad ]Hace unos ocho mil años, los seres humanos empezaron a talar bosques en cantidades pequeñas pero significativas, aunque para ello solo dispusieran de hachas de sílex.] A medida que la agricultura se iba extendiendo el hombre limpiaba el suelo de árboles y arbustos para permitir que la luz del sol llegara hasta el suelo. El desbroce se hacía por el método de lacerar y quemar. Al cabo de uno año o dos, durante la estación seca se quemaban los residuos caídos y los árboles muertos y se sembraba en el suelo enriquecido con las cenizas. En los seis mil años que van hasta el comienzo de la era histórica, hace dos mil años, el hombre fue mejorando sus herramientas para trabajar la tierra y disponía de hachas y arados de la Edad del Bronce y luego de la Edad del Hierro, así como de bueyes y caballos domesticados que tiraran de los arados. Estos avances hicieron que la agricultura fuera ganando tierras al bosque que fue talado allí donde ésta se desarrolló.